El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció el inicio de una operación militar destinada a destruir de forma inmediata los puentes sobre el río Litani, una acción que busca cortar las rutas utilizadas por las milicias de Hezbolá para transportar armamento y personal en el sur del Líbano. Katz señaló que estas construcciones están siendo empleadas para actividades terroristas, por lo que su destrucción rápida es fundamental para impedir el tránsito de armas y combatientes.
El río Litani marca la frontera natural que Israel pretende fortalecer mediante esta ofensiva que coincide con un aumento de la presión militar en la región. La campaña está orientada a crear una zona de exclusión que proteja a las comunidades del norte de Israel, área que ha sido objetivo frecuente de ataques por parte del partido chií.
El ministro Katz también señaló que hay instrucciones para acelerar la demolición de viviendas cercanas a la línea de contacto, siguiendo tácticas similares a las aplicadas en Beit Hanun y Rafá, localizadas en la Franja de Gaza bajo control israelí, con el objetivo de neutralizar amenazas y frenar el avance de milicias hostiles.
Además, Katz reiteró el llamado para que todos los residentes al sur del río Litani evacúen la zona inmediatamente y se trasladen al norte, buscando minimizar bajas civiles en medio de la escalada bélica. El Ejército israelí ya ha señalado al puente de Qasmiya —que cruza el río por la costa sur del Líbano— como uno de los primeros objetivos a destruir. En respuesta, las fuerzas armadas libanesas comenzaron la evacuación de posiciones en esa área, según confirmaron fuentes oficiales del Líbano.
Ante esta situación, el primer ministro libanés, Nauaf Salam, convocó una cumbre de seguridad con sus principales ministros y autoridades militares para evaluar el desarrollo de los acontecimientos y coordinar la respuesta de las fuerzas de seguridad. Salam enfatizó la importancia de reforzar la vigilancia especialmente en Beirut y otras zonas vulnerables para proteger la seguridad ciudadana y evitar una posible extensión del conflicto.
Esta nueva fase del conflicto en el sur del Líbano representa un escalamiento significativo en la tensión entre Israel y las milicias chiíes, con el riesgo de abrir un nuevo capítulo de confrontación en una región ya marcada por décadas de conflictos intermitentes.