El reciente conflicto bélico en Irán está generando preocupación en el panorama económico español, ya que según el Consenso Económico y Empresarial (CEE) de PwC, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de España podría verse reducido entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales en 2026 una vez finalice el enfrentamiento. Este consenso se basa en la opinión de más de 450 expertos, empresarios y directivos que analizan la evolución macroeconómica.
Más de la mitad de los panelistas (55%) anticipa que el impacto económico recortará el crecimiento en hasta medio punto, mientras que el 22% prevé un efecto más moderado, con una caída inferior a 0,2 puntos. En cuanto a la duración del conflicto, el 53% estima que el enfrentamiento durará alrededor de dos meses desde su inicio a finales de febrero, aunque un 43% augura que se prolongará al menos hasta finales de abril.
El alza de la inflación también es una consecuencia clave que revelan las encuestas. Un 43% de los expertos proyecta un aumento de la inflación entre 0,5 y un punto porcentual para finales de 2026, mientras que el 26% anticipa que la tasa podría incrementarse en más de un punto. Este pronóstico contrasta claramente con las expectativas previas al conflicto, cuando la mayoría esperaba una inflación estable entre el 2% y el 2,5% para este año.
Sobre las políticas monetarias, la mitad de los consultados proyectan que los tipos de interés se mantendrán o bajarán ligeramente, ubicándose entre el 2% y 2,5% a final de 2026. Un 19% prevé un incremento de los tipos hasta un rango del 2,5% al 3%, mientras que un 16% considera posible una reducción hasta el 1,5%-2%.
La encuesta también subraya la urgencia de invertir en infraestructuras energéticas y tecnológicas para fortalecer la resiliencia económica. El 65% de los especialistas destaca la necesidad de mejorar las redes eléctricas, especialmente ante la creciente demanda derivada de la electrificación, el desarrollo de nuevas viviendas, centros de datos y la expansión de las energías renovables. La gran mayoría (87%) considera que la red eléctrica actual no está preparada para absorber esta presión y demanda una expansión de la capacidad y la eliminación de cuellos de botella regulatorios.
En paralelo, hay un consenso sobre la importancia de ampliar las infraestructuras digitales, como los centros de datos y las tecnologías 5G, así como mejorar el transporte ferroviario. No obstante, el 74% manifiesta inquietudes sobre las carencias actuales de la red ferroviaria, señalando deficiencias en la conectividad entre grandes ciudades, cercanías y redes secundarias, lo que compromete la calidad y fiabilidad del servicio.
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