Coaching para el TDAH: ¿ayuda real o riesgo en alza sin regulación?

El coaching especializado en TDAH crece rápidamente, pero la falta de regulación y formación pone en riesgo a quienes buscan ayuda para este trastorno.
Primer plano detallado de una cabeza de pavo real colorida, que muestra un plumaje azul vibrante y una corona decorativa. Primer plano detallado de una cabeza de pavo real colorida, que muestra un plumaje azul vibrante y una corona decorativa.

La búsqueda de apoyo para manejar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) impulsa un auge en profesionales que ofrecen coaching específico para esta condición. Sin embargo, detrás de esta demanda creciente se ocultan vacíos importantes: la ausencia de formación homogénea, poca regulación y escasa evidencia científica que avale su efectividad, alertan expertos en salud mental.

Katherine Sanders, coach con TDAH y reconocida figura en el campo, ejemplifica tanto los beneficios visibles como las limitaciones de esta industria en expansión. Tras experimentar las dificultades cotidianas del TDAH y beneficiarse de coaching digital, decidió formarse y dedicarse a ayudar a otros adultos con esta afección. Pero reclama una mayor rigurosidad profesional, dado el potencial daño causado por coaches sin la preparación adecuada.

Actualmente, el coaching para el TDAH se presenta como una alternativa complementaria a tratamientos médicos y terapias psicológicas. Su modalidad habitual consiste en sesiones donde se fijan objetivos concretos y estrategias personalizadas para organizar tareas y mejorar la autoestima, lidiando con desafíos típicos como la distracción y el descontrol impulsivo.

No obstante, la falta de regulaciones estandarizadas permite que personas con poca o nula capacitación se promocionen con afirmaciones de efectos milagrosos, cobrando tarifas por hora comparables o incluso superiores a psicólogos titulados, sin acceso a reembolsos de seguros médicos. Esto además limita la accesibilidad para personas con menores recursos.

Los riesgos van más allá del costo económico. Según investigaciones recientes, muchos coaches asumen un rol que debería corresponder a profesionales de la salud mental; cerca del 42% admiten abordar temas delicados como suicidio, abuso o adicciones, a pesar de no contar con la preparación adecuada. Esto pone a los clientes en vulnerabilidad, especialmente cuando se trata de una población que frecuentemente presenta comorbilidades psiquiátricas.

La comunidad científica reconoce algunos indicios positivos: ciertos estudios muestran mejoras en síntomas de TDAH con coaching, aunque la mayoría de ellos adolecen de limitaciones metodológicas y muestras pequeñas, sin grupos de comparación robustos. Esta coyuntura genera un debate sobre la necesidad urgente de evaluar qué prácticas del coaching son realmente efectivas y cómo regularlas para proteger a los usuarios.

Organizaciones profesionales y algunas autoridades ya han comenzado a actuar. En 2025, el estado de Utah destinó fondos para investigar la conducta de coaches que proclaman tratar trastornos mentales sin licencia, tras descubrir casos de prácticas cuestionables. Esta tendencia hacia la regulación busca evitar daños y ofrecer mayor seguridad a quienes buscan este tipo de apoyo.

Mientras tanto, expertos y coaches experimentados recomiendan realizar una elección informada, priorizando aquellos con formación avalada y ética profesional. El coaching puede tener un papel valioso para mejorar la calidad de vida de personas con TDAH, pero debe ser integrado como parte de un abordaje multidisciplinar donde la salud mental sea la prioridad inviolable.

Imagen destacada: Foto de Siegfried Poepperl en Pexels.

Añadir un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *