St. John’s parecía tener el partido controlado. Habían construido una ventaja de 56-42 frente a Kansas cuando restaban ocho minutos para el final. Sin embargo, inesperadamente comenzaron a perder terreno y jugar al ritmo de un equipo rival, los Jayhawks, que hasta ese momento había mostrado poco interés en avanzar hacia la siguiente fase del torneo NCAA, el Sweet 16.
Kansas protagonizó una impresionante remontada y logró empatar el encuentro a 65 puntos con tan solo 14 segundos en el reloj, dando paso a un desenlace peculiar.
Tras anotar Darryn Peterson su segundo lanzamiento libre para igualar el marcador, Kansas vio una oportunidad estratégica. Solo habían cometido dos faltas en toda la segunda mitad, por lo que aún disponían de varias faltas intencionadas para repartir sin que St. John’s tuviese la opción de lanzar tiros libres. En un corto lapso de 10 segundos, Kansas cometió cuatro faltas consecutivas. Esto forzó a St. John’s a sacar de banda repetidas veces mientras el tiempo transcurría rápidamente.
Finalmente, con 3,9 segundos por jugarse, St. John’s logró disponer de un último lanzamiento. Dylan Darling, veterano base del equipo, recibió el pase cerca de la línea central. Con movimientos driblando hacia la derecha, se adentró en la pintura de Kansas, donde curiosamente la defensa rival pareció abrir camino, y anotó con la mano derecha un tiro cercano al aro sin apenas oposición.
Esta acción definió el partido y puso el marcador final a favor de St. John’s, sellando una victoria que había estado en duda tras perder una ventaja importante y soportar un cierre táctico poco convencional por parte de Kansas.