En los últimos meses, adquirir un Mac mini o un Mac Studio se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. En la tienda online de Apple, numerosos modelos aparecen como «actualmente no disponibles», algo poco común en la compañía, y los plazos de entrega para los pedidos realizados hoy se extienden a varias semanas o incluso meses. Por ejemplo, la versión más avanzada del Mac Studio con 512 GB de memoria RAM llegó a desaparecer por completo de la tienda, reflejando las dificultades en el suministro de componentes clave.
En esta línea, el Mac mini de entrada, que hasta ahora podía conseguirse por 599 dólares, ha desaparecido también de la plataforma de ventas de Apple. Actualmente, el modelo más barato del Mac mini que se puede comprar en la web oficial es el que cuesta 799 dólares y que ofrece el procesador M4, junto con 16 GB de memoria RAM y 512 GB de almacenamiento interno.
Si bien no es un aumento de precio propiamente dicho —el coste de esta configuración se mantiene igual desde el lanzamiento del Mac mini con chip M4 a finales de 2024—, la desaparición del modelo básico con 256 GB de capacidad implica que ya no es posible comprar un Mac mini por 599 dólares directamente desde Apple. Esta opción solamente estará al alcance de quienes encuentren unidades disponibles en distribuidores externos o stock residual.
Los problemas de abastecimiento y la elevada demanda de estas máquinas no solo afectan a modelos de gama alta, sino también a las versiones más sencillas, lo que apunta a un desajuste en la producción que Apple podría tardar varios meses en resolver. Mientras tanto, los usuarios interesados en estos ordenadores deberán esperar o recurrir a otras tiendas, conscientes de que la oferta de Macs en las condiciones habituales se ha visto reducida considerablemente.
Este escenario se enmarca dentro de una tendencia que ha visto como la disponibilidad de dispositivos Apple con los últimos chips M4 se ha ido reduciendo paulatinamente, con algunos modelos incluso siendo retirados de la venta temporalmente. El ritmo de fabricación no parece estar alcanzando la demanda del mercado, lo que podría retrasar la normalización del stock a corto plazo.