Orbán aviva la resistencia contra el progresismo europeo en la CPAC Hungría 2026

En un acto clave de la derecha europea, el primer ministro Viktor Orbán arremetió contra Bruselas y el progresismo, consolidando alianzas internacionales de la ultraderecha antes de las elecciones húngaras.

El CPAC Hungría 2026, la convención que reúne anualmente a conservadores y derechistas culturales, volvió a ser el epicentro de una ofensiva política contra las élites progresistas en Europa. Organizado por el Centro de Derechos Fundamentales y financiado con fondos públicos, este año el evento mostró un fuerte protagonismo de figuras de la ultraderecha europea aliadas con el primer ministro Viktor Orbán, destacando la presencia de Alice Weidel (AfD, Alemania), Herbert Kickl (Partido de la Libertad, Austria) y Santiago Abascal (Vox, España).

Sin la esperada visita presencial de líderes estadounidenses como Donald Trump, quien sólo participó con un mensaje en vídeo, la CPAC contó con discursos que reforzaron la narrativa de resistencia contra el progresismo y las instituciones de la Unión Europea, consideradas por Orbán como «los últimos bastiones de la izquierda progresista en el mundo». El mensaje de Trump manifestó un respaldo claro a Orbán en las próximas elecciones húngaras del 12 de abril, subrayando la importancia de la victoria para preservar una agenda conservadora y nacionalista.

En su discurso de apertura, Orbán situó a Hungría como la «avanzadilla» europea de un realineamiento global de derechas que encuentra en Estados Unidos su epicentro. Aseguró que en estos comicios está en juego no solo el futuro del país sino la capacidad de «derribar la puerta de los progresistas en Bruselas». El primer ministro húngaro criticó duramente conceptos promovidos por la izquierda como el género o la ecología radical, defendiendo un regreso al orgullo cristiano y el rechazo a la migración masiva, mientras prometía continuar adelante tras una eventual victoria electoral.

La relevancia del CPAC Hungría se vio también en la convocatoria paralela de una concentración de patriotas europeos en Budapest en apoyo a Orbán que sirve para consolidar una red transnacional nacionalista y de ultraderecha en Europa. Además de Orbán, otros líderes como Geert Wilders, Alice Weidel y Herbert Kickl participaron expresando una misma denuncia contra lo que consideran un establishment globalista y progresista.

La ausencia del primer ministro checo Andrej Babis, debido a una crisis nacional vinculada a un incendio en una fábrica de drones destinada a la defensa de Ucrania, marcó un contraste con el protagonismo que adquirieron figuras menos conocidas en esta edición, como el primer ministro georgiano Irakli Kobajidze y el expresidente argentino Javier Milei, este último símbolo emergente del libertarismo populista en América Latina con influencia en el escenario internacional.

Con apenas semanas para las elecciones húngaras, la CPAC se instaló definitivamente como plataforma para difundir una agenda política que prioriza la soberanía nacional, la defensa de valores tradicionales y el rechazo frontal al progresismo europeo, reforzando un discurso que busca consolidar hegemonías conservadoras en Budapest y, por extensión, en Bruselas.

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