El conflicto entre Rusia y Ucrania mantiene su intensidad con un nuevo episodio de violencia que ha dejado al menos dos víctimas mortales y decenas de heridos en ambos países. Un hombre y una mujer murieron en la ciudad de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, tras el impacto de un proyectil ruso, según informaron las autoridades ucranianas.
Víctimas y daños en Ucrania
Además de las muertes, dos niñas resultaron heridas en el ataque en Zaporiyia, y otras seis personas sufrieron heridas por bombardeos en la misma región. En el norte, la línea de suministro eléctrico de Chernígov fue blanco de bombardeos rusos, situación que afecta la infraestructura crítica de Ucrania.
Las Fuerzas Armadas ucranianas han reportado un total de 154 drones rusos detectados, con 148 de ellos derribados por sus defensas aéreas. Además, se registraron ataques en zonas controladas por Rusia dentro de Ucrania, incluyendo ciudades estratégicas como Mariúpol y Donetsk.
Represalia ucraniana sobre suelo ruso
Por otro lado, Rusia comunicó que durante la noche anterior se detectaron 283 drones ucranianos ingresando a territorio ruso, algunos de los cuales tenían como objetivo la capital, Moscú. De estos, 21 drones fueron derribados mientras se acercaban a la ciudad.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, informó que los servicios de emergencia trabajan en las áreas impactadas por los restos caídos. En la ciudad de Saratov, un ataque con drones provocó daños en varios edificios y la atención médica de dos personas. También se confirmaron heridos en Ufá, capital de Baskortostán, y daños en Engels, donde se rompieron ventanas y se afectó infraestructura civil.
Escalada del conflicto y zonas afectadas
El Ministerio de Defensa ruso destacó que la mayoría de los ataques ucranianos estaban dirigidos a la región de Rostov, donde su gobernador confirmó que aproximadamente 90 drones fueron abatidos. El conflicto también genera tensión en otras regiones rusas como Briansk, Smolensk, Kaluga, Bélgorod y Crimea, ampliando la zona de repercusión del enfrentamiento.
Este nuevo capítulo de enfrentamientos confirma la persistente y creciente violencia en ambos lados, con operaciones tanto aéreas como de artillería que mantienen a la población en alerta y aumentan el sufrimiento en una región que sigue siendo foco de atención internacional.