El hallazgo de dos anarquistas muertos bajo los escombros de un chalé abandonado en el parque Acquedotti, al sur de Roma, ha conmocionado a las autoridades y levantado múltiples hipótesis sobre su actividad en los días previos. Sara Ardizzone y Alessandro Mercogliano fallecieron tras la posible explosión accidental de un artefacto que estaban manipulando dentro del Casale del Sellaretto, una antigua casa abandonada que se usaba como refugio por personas sin hogar.
La hipótesis de la bomba accidental y sus posibles objetivos
Las investigaciones llevadas a cabo por la unidad antiterrorista Digos indican que ambos estaban preparando un dispositivo explosivo, que detonó accidentalmente provocando el desplome parcial del ático de la vivienda. Vecinos relataron haber escuchado un estruendo la noche anterior al hallazgo, lo que despertó la alarma en la zona.
Uno de los indicios que refuerza esta teoría es el estado de los cuerpos, con Mercogliano presentando un brazo amputado, lo que apuntaría a una explosión cercana al momento de la deflagración. También se estudia si la red ferroviaria italiana, objeto de un incremento significativo en sabotajes, podría haber sido un blanco potencial. En febrero pasado, grupos anarquistas reivindicaron el sabotaje a una línea de alta velocidad, vinculándolo con protestas contra los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026.
Contexto de la oleada de sabotajes y conexiones europeas
El Ministerio del Interior italiano informó que los incidentes de sabotaje a infraestructuras ferroviarias aumentaron un 450% entre 2024 y 2025. Paralelamente, las autoridades perfilan conexiones entre grupos antagonistas a nivel europeo, lo que señalaría una red de células subversivas coordinadas.
Se especula además sobre un posible impulso a campañas en apoyo a Alfredo Cospito, anarquista encarcelado bajo medidas estrictas por atentados terroristas, cuya detención bajo el régimen 41-bis podría expirar en mayo. Otra línea de investigación apunta a una acción simbólica o demostrativa previa a una gran manifestación anarquista prevista para el 28 de marzo en Roma, en memoria del centro social Askatasuna, desalojado en Turín en diciembre.
Trayectoria y antecedentes de las víctimas
Sara Ardizzone y Alessandro Mercogliano mantenían una fuerte vinculación con círculos anarquistas radicales. Mercogliano fue imputado en el proceso «Scripta Manent», que perseguía a la Federación Anarquista Informal, siendo absuelto en apelación tras una condena inicial relacionada con asociación subversiva con fines terroristas.
Ardizzone también formó parte de investigaciones relacionadas, como el procedimiento «Sibilla», donde se le acusó junto con otros activistas de incitación a delinquir y evasión agravada con fines terroristas. En esas instancias, se declaró abiertamente enemiga del Estado. No obstante, en enero de 2025 varios acusados fueron absueltos.
La muerte de ambos anarquistas en este contexto abre un capítulo más en la serie de tensiones entre el Estado italiano y la acción directa de grupos radicales, destacando la creciente violencia en actos de sabotaje y la inquietud sobre futuros atentados en la capital y otras ciudades europeas.