Durante la noche del pasado sábado, las ciudades israelíes de Arad y Dimona, ambas situadas en el sur del país, sufrieron ataques con misiles balísticos provenientes de Irán que dejaron más de un centenar de heridos y provocaron graves daños en infraestructuras. Las autoridades israelíes han confirmado que el impacto de los proyectiles reveló una falla en sus sistemas antiaéreos, que no lograron interceptar completamente las amenazas.
En Arad, un misil balístico causó lesiones a 68 personas, de las cuales diez se encuentran en estado grave y once tienen pronóstico moderado, según informó el servicio de emergencia Magen David Adom. Decenas de ambulancias y unidades de cuidados intensivos llegaron al lugar para asistir a los afectados, mientras que el Hospital Soroka declaró alerta para recibir a los pacientes. El ataque dañó alrededor de veinte edificios y persiste la preocupación por posibles personas atrapadas bajo los escombros.
Simultáneamente, en Dimona, ciudad conocida por albergar el principal centro de investigación nuclear de Israel, se reportaron al menos 51 heridos, la mayoría con lesiones leves. Entre ellos, un niño de 12 años resultó gravemente afectado por esquirlas. Asimismo, 20 personas fueron asistidas por crisis de pánico o ansiedad ante el bombardeo. El incidente en esta localidad activó un protocolo inmediato en el Hospital Soroka y movilizó recursos médicos y helicópteros de emergencia.
Las Fuerzas Armadas israelíes han abierto una investigación para esclarecer por qué los sistemas antiaéreos no lograron neutralizar el misil entrante, pese a que reconocen haber implementado una respuesta defensiva. Un portavoz militar destacó que este hecho representa un reto para la seguridad estratégica del país en momentos de alta tensión regional.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó el día como «muy difícil» y se comunicó con las autoridades locales de Arad para asegurar el apoyo gubernamental necesario. Además, enfatizó la determinación de Israel de continuar enfrentando a sus enemigos en todos los frentes.
Ante el ataque a la periferia de Dimona, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que no se detectaron niveles anormales de radiación en zonas limítrofes. La agencia subrayó la importancia de mantener la máxima contención militar en las inmediaciones de instalaciones nucleares, dado que el centro de investigación nuclear del Néguev se encuentra a apenas doce kilómetros del lugar del impacto.
Aún persiste la alerta en el sur de Israel luego de que también se reportara el lanzamiento de misiles hacia la ciudad de Eilat, aunque no se informaron heridos hasta el momento y se presume que las defensas interceptaron correctamente estas amenazas.
Este conjunto de ataques ocurre en un contexto de escalada en la región, con recientes bombardeos iraníes en instalación nuclear en Natanz. Israel, aunque nunca ha reconocido oficialmente su arsenal nuclear basado en uranio enriquecido en Dimona, es considerado la única potencia nuclear en Oriente Próximo, un hecho que aumenta la tensión con Irán.