En la era digital, las aplicaciones móviles basadas en inteligencia artificial (IA) y visión por computadora se perfilan como aliadas para quienes buscan mejorar su dieta y mantener un estilo de vida saludable. Sin embargo, su uso práctico revela tanto ventajas como límites que conviene entender para aprovecharlas sin caer en obsesiones ni desinformación.
Ventajas de las apps de seguimiento alimenticio
Como madre ocupada, la autora del testimonio descubrió que estas aplicaciones funcionaban como un soporte para registrar las comidas y la ingesta de agua, áreas donde suele perderse el control en el día a día. Expertos en nutrición como Meridan Zerner destacan que una de las mayores fortalezas de estas herramientas es fomentar la reflexión consciente sobre los hábitos alimentarios, pues muchas personas subestiman lo que comen entre un 20% y 50%. Incorporar el hábito de registrar la alimentación permite identificar carencias específicas, como la falta de fibra o hierro, y ajustar la dieta para remediarlas.
Cómo funcionan y qué esperar
Para comenzar a usar estas aplicaciones, suelen pedirse datos personales básicos —peso, altura, objetivos— y también información más detallada sobre hábitos de vida, tipo de dieta y calidad del sueño. A partir de ello, calculan una recomendación calórica diaria, aunque estas cifras pueden variar considerablemente entre apps, debido a las fórmulas matemáticas que emplean, las cuales no contemplan factores individuales complejos como genética, metabolismo o composición ósea.
Al introducir cada alimento consumido, muchas apps ofrecen un desglose calórico y nutricional (proteínas, fibra, carbohidratos), además de alertas para mantener un buen equilibrio y suficiente hidratación. Algunas integran el uso de la cámara para escanear platos y aproximar sus valores calóricos, aunque estas mediciones pueden diferir notablemente entre aplicaciones, siendo necesario ajustar manualmente algunos datos para mayor precisión.
Limitaciones y riesgos psicológicos
Si bien estas tecnologías pueden ser valiosas para mejorar la atención sobre lo que comemos, también pueden alimentar el perfeccionismo y la ansiedad. La obsesión en cumplir a rajatabla los objetivos calóricos diarios puede fomentar un pensamiento en blanco y negro, llevando a valorar rígidamente los alimentos como “buenos” o “malos”, un enfoque poco saludable según nutricionistas como Adee Levinstein.
Este tipo de moralisación de la comida también puede resultar en trastornos alimentarios y pérdida de disfrute en la alimentación. Por ello, se recomienda utilizar estas aplicaciones como una herramienta más dentro de una estrategia global, sin perder de vista que la nutrición se vive en una “zona gris” donde pequeños errores o desajustes no representan fracaso.
Conclusiones para un uso equilibrado
La experiencia de la autora demuestra que aunque no mantendrá el registro constante, acudir ocasionalmente a apps como Lose It! —que ofrecen análisis detallados y facilitan el registro con funciones como escaneo de códigos de barras— puede ser útil para corregir desequilibrios y mejorar hábitos, como aumentar la ingesta de proteínas y agua.
Finalmente, los expertos insisten en que estas aplicaciones deben ser consideradas como una pieza del rompecabezas de la salud, que complementa la consulta profesional y el cuidado personal consciente. Una nutrición equilibrada requiere flexibilidad, adaptación y comprensión de que la perfección no es el objetivo, sino encontrar un camino sostenible y satisfactorio.
Artículo adaptado de WIRED.